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Estándar de la Raza |
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Manejo del ejemplar: El cachorro que acaban de adquirir, es un hermoso ejemplar, que por más que ahora es chico, será de un tamaño considerable; por lo cual si no lo guiamos bien, se nos puede volver un problema muy grande, por tal motivo deberemos tratarlo del siguiente modo. Ø Desde que llega a casa ya comienza a aprender, por lo que debe comenzar a aprender lo que puede y lo que no puede hacer tomando en cuenta: - el cachorro solo entenderá la corrección si se realiza en el mismo momento de ocurrido lo no deseado (solo tenemos 2 segundos para efectuar la corrección, luego no entenderá) por lo que si orina donde no debe en el mismo momento se le cerrará la pata impidiéndole que orine, diciéndole NO de modo imperativo y se le llevará al lugar que sí puede hacerlo diciéndole Aquí Sí quedándonos allí hasta que orine, cuando lo haga dígale Muy Bien Eso Es y acarícielo; luego de varias veces pedirá para salir. Como en este caso, serán todas las correcciones necesarias, para las diferentes conductas a corregir. Ø Jamás deberemos retarlo, pelearlo o pegarle en forma injusta y / o por juguete (ya que lo tomará siempre como injusticia) pues se ofenderá y si lo hacemos con demasiada frecuencia nos perderá el respeto dando por seguido el desobedecer nuestras órdenes. Ø No se le debe dar de comer en el mismo momento que comemos nosotros y / o cocinemos sólo comerá en su tacho y a las horas que debe. Ø Por las puertas debe pasar primero la persona y luego el cachorro. Ø Jamás debe salir a la calle sin correa, ni se le quitará nunca el collar, la correa debe tener un enganche seguro que por más fuerza que realice el ejemplar no cederá con el tirón. Ø Debemos jugar con él con una pelota y otro objeto puede ser un muñeco o un chorizo hecho con telas, dicho juguete no debe estar en permanente disposición del can; solo lo tendrá mientras nosotros juguemos con él, cuando nos vamos el juguete debe desaparecer, o sea que no se dé cuenta que nos lo llevamos, hasta el próximo juego; esto nos servirá para enseñarlo teniendo como recompensa el mencionado juguete. Ø El cachorro se comporta del mismo modo que un niño, la diferencia es que no entiende nuestro idioma, por lo que debemos guiarlo en lo que deseamos que realice o como se comporte. Debemos ser firmes, claros, buenos (no por mucho castigar él comprenderá lo que esperamos del) siempre que nos vea enojados se asustará, no sabe porqué o con quién estamos enojados. Ø Antes de darle una orden debemos mencionar su nombre y luego de un segundo pedir lo deseado, las ordenes deben de ser de una sola palabra, más lo confundirá. Jamás le diga: “Fido” (el nombre) vamos, siéntate, anda; ya que a la vez le está dando 3 ordenes: vamos – debe ir con nosotros, siéntate – que se siente, anda – debe caminar; en este momento el can quedará tan contrariado que no sabrá que hacer y lo más probable es que no haga nada. Ø Téngale paciencia, demuéstrele siempre que usted es su líder, no lo ofenda, quiéralo y demuéstreselo, no se contraríe en lo que le pide ( siempre es sí o siempre es no), jamás le dé una orden que el perro no pueda cumplir o que usted no se la pueda hacer cumplir, no le tema si usted lo trata bien y le enseña las reglas de la casa ( para él de la jauría, usted será su perro alfa) él jamás le hará daño y le defenderá hasta con la vida de ser preciso. Ø Dele tiempo para que comprenda cada orden, el cerebro del can no es rápido para pensar. Tenga siempre en consideración que la vista de los perros es el peor de los sentidos con los que cuenta; el primero es el olfato, el segundo el oído, el tercero el gusto y el último la vista. Los canes demoran en poder visualizar lo que están mirando (nosotros vemos de inmediato y de mientras que movemos nuestros rostros) ellos mientras tienen la cabeza en movimiento no ven más que una nebulosa, luego de que la dejan quieta y fijan la vista recién comienzan a enfocar y de a poco ven con claridad. Si usted va hacia el perro de noche (sin luz la visión no es nunca buena por lo qué siempre está en alerta) o contraluz y el viento lleva su olor hacia otro lado que no sea la nariz del perro y no le habla, lo más seguro es que le gruña (avisándole que puede atacar) no se asuste (no atacará de inmediato, esperará a ver su reacción) deténgase ( no retroceda pero tampoco se mueva, de moverse puede tomarlo como una agresión y atacar) y háblele como siempre de inmediato al gruñido y no deje de hablarle hasta que el le demuestre que lo reconoció. En la jauría (familia para nosotros) el debe ser el que tiene el menor de los rangos; pero recuerde jamás lo destrate, no le tenga miedo y no deje que él haga lo que desea si no es lo que usted desea. Un comportamiento que por ser cachorro es divertido cuando sea grande puede llegar a ser un hábito imposible de quitar. Acostúmbrelo desde chico a quitarle la comida incluso de adentro de su boca, si no se deja o le gruñe rételo y de ser necesario dele un coscorrón, debe dejarse sacar las cosas de la boca; a veces devuélvasela otras no, cuando se acostumbre haga menos frecuente el quitárselo, hasta que sea muy esporádico; nunca se sabe cuando habrá que meter la mano dentro de su boca y es mejor que esté acostumbrado. Comparta con él su vida, él le dedicará la vida del. Por cualquier duda consúltenos no molestará jamás; y que disfrute de este nuevo integrante de la familia.
Por si lo extravía
nuestra dirección es Ruta 68, Km. 25.500 Canelón Chico, teléfono 0320 22 88,
celular 099 912 922, mi nombre es Mabel. Kennel Club Uruguayo: Carlos Quijano 1333 piso 1 TEL: 901 81 55 y 902 62 78 email: kcu@adinet.com.uy
Asociación de Criadores de Cimarrones:
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